
El procedimiento se realizó junto a Bromatología de la Municipalidad y por personal de la Policía Rural y Ecológica durante el fin de semana y terminó con el secuestro de casi 38 kilos de carne que no estaba apta para el consumo humano.
El procedimiento se llevó a cabo cerca de las 8.30 del sábado en una carnicería del barrio Las Palmeras, donde los inspectores encontraron en una heladera carne con tierra y pasto, sin sellos sanitarios y en condiciones irregulares.
El propietario del local manifestó que la mercadería no era de su pertenencia y que solo estaba realizando un favor al cortarle la carne a una mujer. Sin embargo, la explicación no evitó la intervención oficial.
El fiscal de turno tomó intervención en el caso y se iniciaron actuaciones por infracción a las normas sanitarias vigentes.